Hace tiempo que me vengo preguntando: ¿Por qué esta sociedad está tan enferma?
-No te preocupes, Silvi es fuerte, Silvi puede con todo.
-No te preocupes, Silvi lo comprenderá.
¿Quién es la gente para decidir cuán fuerte soy o hasta dónde soy capaz de soportar? ¿Hasta que punto le importas a alguien que te dice que le importas? ¿Hasta qué punto alguien que te dice que te quiere te quiere de verdad y sin condición?
¿Cómo funciona todo? El ciclo para mí hasta ahora es el siguiente: nos conocemos, nos caemos bien, nos hacemos amigos, yo te lo doy todo, y tú me la juegas. ¿Qué mierda es esto?
Y lo peor es, que gracias a este ciclo, yo soy quien más bombas tiene, porque la gente no sabe jugar bien sus cartas, y soy yo quien tiene poder para destruir a mucha gente y no lo hago.
Hubo una persona que leyó la anterior entrada, que me dijo que se alegraba de que el chip hubiese cambiado un poco.
No hice este blog para que nadie lo leyese. Únicamente quería tener archivados mis pensamientos y anécdotas en un lugar en el que me fuera fácil acceder.
Siento decir, igualmente, que por mucho que yo quiera subir peldaños, al final volveré a encontrar uno que esté roto, y volveré a caer al piso de abajo. A lo mejor debería fortalecer las escaleras, pero no rompería eso el encanto? Dejarían de ser mis escaleras no?
Ya no me fío de nadie. Si hasta las amigas más cercanas te la juegan, cómo vas a fiarte de otra persona? Como voy a avanzar así?
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