miércoles, 28 de marzo de 2012

La vida es sueño

Me he dado cuenta de que he perdido el miedo al fracaso. La vida es sueño siempre ha sido mi libro favorito, pero ahora incluso su título me parece que de todo lo que he leído en la vida, es lo que más de adecúa a mi estilo propio.
Porque realmente, ¿qué es si no la vida que un sueño? Teniendo en cuenta que lo único que se interpone entre nuestro camino y nuestros sueños es nuestro miedo a perder. Hoy, eso lo he eliminado. Probablemente me encuentre en una jornada de reflexión pre- huelga a la que voy con las ideas muy claras. Estoy harta de que nos tomen por imbéciles y de que se rían de nosotros personas egoístas, que son peores, no se merecen lo que tienen, y por supuesto nunca podrán llegar al nivel espiritual y de felicidad que puede alcanzar un civil normal, ya que nosotros no vivimos con miedo  a que pillen nuestros fraudes, o nuestra familia se de cuenta de cuantos/as amantes tengamos, porque no tenemos dinero para manterlos/as. 
Porque realmente, ¿Qué es el dinero? El dinero no es más que algo ficticio. Nadie es dueño de nada ni de nadie, ni tenemos derecho a reclamar algo que no nos pertenece.
Quiero terminar este post, que sino, como suelo hacer, me voy por los cerros de úbeda, con una refexión que hace tiempo ronda mi cabeza: Antes creía que estaba en el mundo, como todo ser humano, para conseguir cualquier cosa que me proponga, con trabajo y esfuerzo, no debe haber nadie que me lo arrebate. Antes pensaba que esto podría convertirse en una realidad.
AHORA ESTOY SEGURA.

martes, 24 de enero de 2012

El cuento de los sentimientos

Érase una vez una isla en donde vivían todos los sentimientos, la Alegría, la Tristeza, la Vanidad, la Sabiduría, el Amor... y otros.
Un día, avisaron a los moradores de la isla de que iba a ser inundada. Asustado, el Amor trató y cuidó de que todos los sentimientos se salvaran. Les dijo:
-¡Huyan todos, la isla va a ser inundada!
Todos corrieron y se subieron a sus botes, para ir al monte más alto. Pero el Amor so se apuró , quería estar un poco más con su isla. Cuando estaba casi ahogándose, corrió para pedir ayuda. En ese momento pasaba la Riqueza y le dijo:
-Riqueza, ¿me llevas contigo?
-No puedo, Amor, mi barco está lleno de plata y oro, no tengo espacio.
Entonces pasó la Vanidad. Y el Amor le pidió:
-Vanidad, ¿me llevas contigo?
-No puedo, me vas a ensuciar mi barco nuevo.
Después pasó la Tristeza:
-Tristeza, ¿puedo ir contigo?
-Lo siento Amor, estoy tan triste que prefiero ir sola.
Luego pasó la Alegría, pero estaba tan alegre que no escuchó la llamada del Amor. Ya desesperado, y viendo que iba a quedarse solo, el Amor comenzó a llorar, entonces pasó un bote con un viejecito y le dijo:
-Sube, Amor, yo te llevo.
El Amor estaba tan feliz que hasta se olvidó de preguntarle el nombre.
Cuando llegó a la cima del monte, le preguntó a la Sabiduría quien era el Viejecito que lo llevó hasta allí. Y ella dijo:
-Amor, fue el Tiempo.
-¿El Tiempo? Pero, ¿por qué sólo el Tiempo me pudo traer aquí?
Y la Sabiduría le respondió:
-Porque sólo el Tiempo es capaz de entender un gran amor.
Moraleja:
El verdadero Amor no sólo se mantiene a lo largo del tiempo, sino que crece. De esa forma, reconocemos su verdadero valor.

Por eso estoy aquí.

Porque nunca me rendí...
Porque luché...
Porque me prioricé a mí misma ante las adversidades...
Porque no me dejé caer...
Porque no me derrumbé...
Porque conseguí salir adelante...
Porque fui positiva ante todo...
Porque estoy disfrutando...
Porque siempre hay un motivo por el que seguir luchando...
Porque estoy VIVA