martes, 24 de enero de 2012

El cuento de los sentimientos

Érase una vez una isla en donde vivían todos los sentimientos, la Alegría, la Tristeza, la Vanidad, la Sabiduría, el Amor... y otros.
Un día, avisaron a los moradores de la isla de que iba a ser inundada. Asustado, el Amor trató y cuidó de que todos los sentimientos se salvaran. Les dijo:
-¡Huyan todos, la isla va a ser inundada!
Todos corrieron y se subieron a sus botes, para ir al monte más alto. Pero el Amor so se apuró , quería estar un poco más con su isla. Cuando estaba casi ahogándose, corrió para pedir ayuda. En ese momento pasaba la Riqueza y le dijo:
-Riqueza, ¿me llevas contigo?
-No puedo, Amor, mi barco está lleno de plata y oro, no tengo espacio.
Entonces pasó la Vanidad. Y el Amor le pidió:
-Vanidad, ¿me llevas contigo?
-No puedo, me vas a ensuciar mi barco nuevo.
Después pasó la Tristeza:
-Tristeza, ¿puedo ir contigo?
-Lo siento Amor, estoy tan triste que prefiero ir sola.
Luego pasó la Alegría, pero estaba tan alegre que no escuchó la llamada del Amor. Ya desesperado, y viendo que iba a quedarse solo, el Amor comenzó a llorar, entonces pasó un bote con un viejecito y le dijo:
-Sube, Amor, yo te llevo.
El Amor estaba tan feliz que hasta se olvidó de preguntarle el nombre.
Cuando llegó a la cima del monte, le preguntó a la Sabiduría quien era el Viejecito que lo llevó hasta allí. Y ella dijo:
-Amor, fue el Tiempo.
-¿El Tiempo? Pero, ¿por qué sólo el Tiempo me pudo traer aquí?
Y la Sabiduría le respondió:
-Porque sólo el Tiempo es capaz de entender un gran amor.
Moraleja:
El verdadero Amor no sólo se mantiene a lo largo del tiempo, sino que crece. De esa forma, reconocemos su verdadero valor.

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